Durante la cuarentena infinita, los espacios se cargan de una energía muy particular; la del encierro, y todo lo que ello implica. En la mayoría se convierte en una energía densa, pesada, que requiere de limpiezas y renovación energética.  Hablamos sobre la alquimia, los 7 colores, las mejores maneras de prenderlas y apagarlas, cómo intencional y co-crear con su energía, y de qué nos hablan las que se apagan solas.  

Dalia Walker, en su libro “Bruja Moderna” nos cuenta: “el fuego es uno de los principales elementos transmutadores que acompaña la mayoría de los rituales y está presente en todos los pedidos, lecturas de tarot, altares, y agradecimientos que hacemos”. La manera más fácil de llegar al elemento fuego, es a través de las velas. 

Hay distintos tipos, colores, y formas de velas, la mejor aliada es la vela blanca: “Es para todo, simplemente encendiéndola, estamos dando luz divina a nuestros ambientes y activando su vibración”. La luz de la vela blanca se utiliza para mejorar la energía, dar claridad y luz. “Se relaciona con el día lunes y con la Virgen”, recomiendo no utilizar velas de colores si no se tiene conocimiento, porque se pueden provocar efectos inversos o no deseados. 

Respecto a las formas, en Magia Blanca se suelen utilizar las velas comunes. Hay variaciones de altura y anchura, pero se denominan las clásicas. Hay velas con formas de tijera, trigo, corazón, pero ella no las recomienda; “la vela per sé ya es un elemento poderosísimo, que va a activar la energía”. 

Hay 7 colores principales de velas, y cada uno de ellos se vincula con un día de la semana, con un arcángel y con una energía. Y además, corresponde a un planeta. La vela blanca, por ejemplo, se relaciona con la purificación, la paz, la limpieza de energías y se corresponde con el día lunes y está regida por el planeta de la luna. El día martes, corresponde a la vela roja. Nos habla del amor, la pasión, del erotismo. El miércoles, se vincula con la vela de color amarillo y está relacionada con la sabiduría. La vela azul, lila o violeta, es de los días jueves. La vela rosa, simboliza el amor, no sólo en las relaciones de pareja, sino ampliamente. El sábado se enciende la vela verde, que está estrechamente relacionada con temas de salud. Por último, la vela naranja es la del domingo; atrae sabiduría, al igual que las velas amarillas o doradas.

También existe la vela de “los 7 colores”, que conjuga todas sus energías, y lo más importante de ella, es que debe mantenerse encendida durante los siete días de la semana. Aiello explica: “Yo les recomiendo que pongan la vela en una vasija, dentro de la bañadera o en un lugar seguro. La idea es que esa vela no se apague por corrientes de aire o lo que fuera”. Esta vela trae potencia, al atravesar los siete colores, y «activará  la fuerza de las energías primordiales que se corresponden con los siete chakras”, explica Walker en Bruja Moderna. 

A la hora de encender velas, entonces, es importante hacerlo con intención.

La idea es que se escriban en un papel, en birome o lápiz, y no deben decir “quiero”, porque se dan por hechas. “En la intención agradezco porque lo que intenciono, ya es. El presente se transforma en futuro”, nos cuenta la terapeuta holística. Si deseamos amor, por ejemplo, el procedimiento sería tomar un porta-vela o un platito con miel, y colocar el papel con la intención arriba. La intención debe tener forma de decreto, como por ejemplo: “estoy lista para que llegue el amor mutuo a mi vida”.  “Hay que tener cuidado, porque como decreto, viene. A la hora de emitir la intención, debo ser muy preciso”. Después, deberíamos tomar la vela rosa y colocarla en el papel con miel. “El calor, la luz, y el color de la vela alquimizarán mi intención”.

La cuestión de cómo encenderlas, también es un punto importantísimo. Las velas deben encenderse con fósforos de madera, ¡no con encendedores! Se trata de que todas estas prácticas se sostienen sobre rituales que son ancestrales. Se aconseja dejar las velas en un lugar de la casa donde no corran peligro. Si la llama arde mal, o larga una “chispita”, probablemente es porque hay una energía densa alrededor. Si la vela se apaga sola, inmediatamente después de prenderla no es buena señal. “Puede que el ambiente esté cargado de una energía muy negativa. Si la vela se apaga tres veces, se recomienda no volver a encenderla más, eliminarla y reemplazarla”. Si este fenómeno se repite, es recomendable llamar a expertos y acudir a limpiezas energéticas. 

Las velas se apagan, idealmente, con “apaga-velas”, que se compran en tiendas hindúes u esotéricas. En su defecto, se puede utilizar una cucharita de café, por ejemplo; “si soplás la vela, generás humo, y esto no es tan bueno energéticamente”,

La gran pregunta sobre si comprar velas alquímicas o comunes es sumamente personal. La alquimización es una capacidad ancestral y un don, de transformar un elemento, en otro. En este caso, activaría la vela y direccionaría su vibración, a través de piedras, velas, rayos, esencias, flores, plantas, etc aplicadas por un mago u alquimista. “La alquimización transmuta lo inferior en superior, se utiliza para mejorar y es información hermética, nosotros no podemos dar recetas”. Con esto se refiere a que no puede compartirnos la fórmula de la alquimización. Muchas tiendas esotéricas como “Fe”, venden velas alquimizadas. De todas formas, la vela per sé es un elemento muy poderoso, así que no hace falta que necesariamente esté alquimizada, ya que por su propia naturaleza fogosa, aporta su alquimia natural. 

Un consejo importante, es comprar velas en tiendas que estén relacionadas con la Magia Blanca, en oposición a la Negra, que “trabaja con entidades o seres que no pudieron elevar y quedaron en un submundo oscuro; es aconsejable no meterse en esos espacios”. 

El mundo de la alquimia es un arte; nos habla de conceptos como “como es arriba, es abajo, como es adentro, es afuera. Todo lo que yo co-creo, si arriba es, puedo traerlo a este plano, solo con intencionar y decretarlo. Es un proceso que permite corear todo aquello que está arriba, en el plano divino. Podemos ser vehículos, utilizar nuestro propio cuerpo y elementos, para la co-creación”. 

El fuego es un elemento poderoso y de fácil alcance. Es interesante y útil poder recurrir a él para decretar intenciones, sobre todo en momentos de tanta incertidumbre. 

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